|
UNA
CIUDAD ROMANA EN EL JALON
A la
presencia de los romanos en Hispania y en especial en nuestro Valle del
Ebro, debemos gran parte de lo que hoy es nuestra cultura y modos de
vida, lengua, organización administrativa, derecho,
ciudades, caminos, puentes, regadíos, catastros, costumbres
funerarias y un largo etcétera que constituyen nuestra
civilización moderna.
 Bilbilis,
como otras tantas ciudades provincianas, es un centro comarcal
indiscutible de la vida política, administrativa,
económica y social desde que adquiere ese
carácter en época de Augusto. Es la meca social y
cultural, un lugar adecuado para desarrollar determinadas actividades
que estaban vedadas por su propia configuración a los
núcleos indígenas no urbanizados. Estas ciudades
progresaran con rapidez destacando del resto.
LA
URBANIZACIÓN DE LA CIUDAD: EL FORO
 El
Municipium
Augusta Bilbilis tal vez sea una de las ciudades
más representativas de la zona. Nacida como heredera de una
ciudad indígena Bilbilis era capital
de los lusones aunque la escasez de restos de la ciudad anterior bajo
el suelo del mvnicipivm augusteo ha hecho dudar
de la continuación de emplazamiento o pensar en una transdvctio
por el momento difícilmente demostrable.
La
ciudad como consecuencia de su
nueva condición acomete una gran obra de
modificación estructural que va a convertir aquel
núcleo provinciano en un fiel exponente de las nuevas ideas
que trae la administración romana. Se planifica de una sola
vez la construcción de un gran centro monumental compuesto
por forvm con plaza, templo
dominándola y dos pórticos. Uno de los lados del
pórtico se convierte en basílica. En el opuesto
un gran basamento al final del pórtico puede suponer la
existencia de una curia. La
comunicación de la plaza con el templo, seguramente
exástilo, se realiza mediante una monumental escalera que
salva el pórtico inferior sobre la misma plaza.
Como
elementos complementarios
basas de estatuas, seguramente de la familia imperial por los retratos,
inscripciones; una de culto imperial conmemorativa de la
construcción del foro y su posible finalización
en época de Tiberio, financiado, al menos parcialmente, por LAEMILIVS
, así como otros elementos. El hallazgo de
cospeles sin acuñar induce a localizar la ceca en el mismo
foro en uno de sus laterales. No conviene olvidar que la ciudad
acuña una importante cantidad de monedas en los reinados de
Augusto, Tiberio y Caligula que sirve para promocionar su
condición municipal al mismo tiempo que para abastecer el
circuito económico creado con la eclosión
ciudadana y para subvenir a las necesidades económicas de la
zona.
 El
foro bilbilitano se
edifica arrasando una zona de viviendas de época cesariana
tal vez otros monumentos anteriores de las que se hallaron restos de
estructuras, materiales varios y restos pictóricos. Este
centro neurálgico ciudadano debió ser al mismo
tiempo elemento útil, para la concentración y
reunión de ciudadanos, para recibir y dar noticias, para
llevar a cambio sus transacciones comerciales y para estar al tanto de
la vida política local. Su emplazamiento y monumentalidad
sin embargo indican algo más. Bilbilis deseaba y sus
ciudadanos con ella, alcanzar una promoción importante,
darse a conocer a la comarca, ser vista por las gentes que transitaban
por la vía Augusta Emerita. Para ello la
planificación de su edificación fue
cuidadosamente estudiada, los volúmenes, la
implantación sobre el terreno, sus dimensiones y riqueza, la
distribución de sus elementos. Todo ello proclama al
unísono su filiación romana decidida, su reflejo
de lo que hay mas allá, la capital del conventus ,
de la provincia y la propia Roma de la que se sienten verdaderamente
participes con todas sus energías y con el apoyo de la
economía de sus elites locales que apoyaron la empresa con
decisión.
 Los
más costosos mármoles se adquirieren para su
decoración, las estatuas ornamentan sus pórticos
y plaza y la monumentalidad surge por doquier. La actividad
política y económica rivaliza con la actividad
social de unos lugareños y unos inmigrantes
itálicos que han sabido hacer de aquel pequeño
municipio un emporio de vida a la romana y de una riqueza que
será efímera aunque entonces no sean conscientes
de ello.
LOS
ESPECTÁCULOS: EL TEATRO
 El
teatro bilbilitano, de
grandes proporciones, edificado en dos fases, tiene una alta escena de
tres valvae , en dos pisos. Su
posición aprovechando una vaguada permite apoyar
directamente su graderío en el terreno natural lo que
facilita su construcción. Solamente la summa
cavea tiene un pasillo anular inferior con accesos
directos al graderío.
 La
existencia de un sacellum , pequeño
templo in antis en la parte superior de la summa
cavea , le confiere un valor añadido importante.
Esta edificación sigue el modelo del teatro de Pompeyo en
Roma. La aparición de restos de escultura permite pensar en
un repertorio icnográfico vinculado a la familia del
emperador.
El
teatro forma un todo
único con el foro al que esta vinculado por una serie de
pórticos y pasillos de comunicación. Se hace
evidente que el arquitecto diseño el conjunto de forma
unitaria pensando en dotar a la ciudad de un gran complejo central que
presidiera todas las actividades ciudadanas. Por otra parte el teatro
bilbilitano hay que concebirlo como un edificio de
espectáculos con carácter comarcal, ya que su
capacidad excede con mucho las necesidades de la pequeña
ciudad. Sin duda serian abundantes los habitantes de la comarca que se
concitarían en bilbilis con motivo
de fiestas y representaciones teatrales o de otro tipo que se
celebrasen en tan singular monumento.
LAS
TERMAS
 Las
termas bilbilitanas son
otro de los elementos de atracción para el visitante. En la
actualidad cubiertas de las inclemencias del tiempo por una cubierta de
estructura metálica y techo de plástico
transparente, se presentan con toda rotundidad en la parte media alta
de la ciudad. Asentadas en una ladera y rodeadas por varias cisternas
que las abastecían de agua, junto con los canales de
desagüe, las vulgares cloacas, conque estaban dotadas,
conservan la totalidad de sus estancias principales.
 Este
conjunto, también de época imperial temprana,
tuvo al menos tres fases de utilización. Ello origino que
las estancias se ampliasen en espacio y que se debiera modificar el
recorrido y parte de las instalaciones de calefacción y agua
caliente. Estaban decoradas con conjuntos pictóricos de gran
calidad, realizados, como sabemos, por un equipo de pictores
itálicos que recorrieron varios lugares
del Valle del Ebro, Bilbilis, Arcóbriga ,
etc. Para luego pasar a la meseta, dejando huella de su paso en
conjuntos excelentes, de los que destaca el de los Bilbilis
tanto por la variedad de sus composiciones como por los materiales
empleados, azules y rojos considerados de calidad excepcional y muy
caros.
Las
salas de estas termas con sus
abastecimiento de agua y calefacción, sus lugares para dejar
la ropa y las pertenencias personales, las piscinas de agua caliente y
fría, una schola labrum junto al caldarium
, letrinas y otras dependencias, nos dejan traslucir
las comodidades con que los provinciales supieron dotar de inmediato a
sus localidades, así como la capacidad económica
para llevar a cabo el esfuerzo.
VIVIENDAS
DE POBRES Y DE RICOS.
 Las
viviendas bilbilitanas
se encaramaban en un escenario natural sin parangón. Las
dificultades con que indudablemente se encontraron loa bilbilitanos se
resolvieron con la pragmática eficacia de la
ingeniería y la arquitectura romana. La
comunicación entre ellas era mediante calles empinadas,
rampas o escaleras en los puntos necesarios. Todo ello da una
planificación pintoresca y de cierto abigarramiento que
contrasta con las ciudades reticulares clásicas, no obstante
no nos engañemos, estamos ante una ciudad a la romana, con
sus espacios hábilmente distribuidos, con sus servicios,
abastecimiento de aguas, cloacas, murallas, plazas, fuentes, edificios
públicos y privados. Una gran urbe en pequeño
para servir de espejo a unos ciudadanos que desean fervientemente ser
romanos.
Las
viviendas son de una
topología variada. Las hay clásicas siguiendo la
tradición de la casa helenística con patio y las
hay más simples, como consecuencia de su
adaptación al terreno. No son infrecuentes las viviendas
escalonadas, aprovechando los desniveles de terrazas contiguas,
así como las viviendas con huertos en las que se
cultivarían parte de las hortalizas y frutas necesarias para
el consumo propio y una reducida comercialización.
Las
dependencias artesanales se
situaban en las cercanías del foro, a espaldas de este,
habiéndose documentado la producción de algunos
elementos como piezas metálicas, vidrios, textiles, etc.
Junto con otros productos que citan las fuentes y que
tendrían su punto de producción o
comercialización en la propia ciudad. En las inmediaciones
las explotaciones agrícolas a las orillas del
Jalón y Ribota, renombrados por los clásicos y
excepcionalmente por su ciudadano de excepción Marcial,
cuyos últimos años paso en la tranquilidad de
aquella vega fértil y abundante de su ciudad.
MURALLAS
QUE NO TIENEN QUE DEFENDER.
 El
panorama ciudadano, con sus espacios, sus viviendas y monumentos, se
completaba con la visión desde el exterior de lo imponente
de sus murallas. Fortificaciones construidas mas para delimitar que
para proteger en tiempos de paz, pero que a todas luces muestran la
capacidad creadora de una comunidad viva y rica como la bilbilitana. Su
construcción se adapta cuidadosamente al terreno, con
trazado quebrado, con baluartes y torres de apoyo, vigilancia y
defensa, con tres puertas de las que dos eran para carruajes y una
peatonal y tal vez alguna no necesitaba sus murallas pero la
tradición y el prestigio imponían lo contrario.
Seria
digna de ver desde el
acceso viario aquella imponente masa presidida por la
fortificación perimetral, dentro de la que se apreciaban
claramente los conjuntos públicos, que junto a su magnitud
habían sido erigidos en los lugares preeminentes para que
pudieran servir de ejemplo a los visitantes y de orgullo a sus
habitantes, que con ello se convertían en excelentes
propagandistas de Roma.
Con
la ciudad se pretende y se
consigue un aspecto escenografico en lo monumental que asombre a la
región de Celtiberia en que se encuentra. Sus excelentes
comunicaciones, en la vía 34, el hecho de la
acuñación de moneda municipal hasta el reinado de
Caligula así como la intensa actividad comercial la
convierten en un claro exponente de la política.
EL
DESARROLLO Y EL OCASO.
La
ciudad tiene un momento de
esplendor en todo el siglo I d.C. y poco a poco pero con rapidez en el
siglo II d. C. Decaerá espectacularmente. Sin duda ha sido
el esfuerzo económico inicial, al que no ha ido parejo el
desarrollo económico de la comarca. La realidad es que en el
siglo III d.C. Bilbilis es una ciudad
semidesierta y sus habitantes debido emigrar en parte, unos se
trasladan a las villas de la comarca, poco conocidas
todavía, otros lo harán a la capital del conventus
Caesaraugusta que empezara ya a ser polo indiscutible de
atracción de población del Valle Medio del Ebro.
El
costo de su
transformación a fines del siglo I a. C. y primera mitad del
siglo I d. C. es una de las preguntas clave. Su financiación
tal vez en parte a cargo de la administración pero sobre
todo estuvo fomentada en los propios recursos. Interviene el
fenómeno del evergetismo de manera muy notoria y se inclina
a los poderosos locales a que contribuyan al desarrollo y mejora de sus
ciudades a cambio de prestigio social, cargos en la misma y
naturalmente beneficios económicos.
Texto: Manuel
Martín-Bueno.
|