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Oídme, compatriotas de Bilbilis Augusta
cuya áspera colina con rápida corriente
el Jalón ciñe: ¿No llena vuestro orgullo
la fama alegre de este paisano que es poeta?

¡Yo soy para vosotros honor, prestigio y gloria!
no debe más Verona, su patria al gran Catulo
ni menos a ella misma la hubiere apetecido
que yo nativo fuera de allí, para ser suyo.

(Marcial. Epigramas, X, 103)

UNA CIUDAD ROMANA EN EL JALON

A la presencia de los romanos en Hispania y en especial en nuestro Valle del Ebro, debemos gran parte de lo que hoy es nuestra cultura y modos de vida, lengua, organización administrativa, derecho, ciudades, caminos, puentes, regadíos, catastros, costumbres funerarias y un largo etcétera que constituyen nuestra civilización moderna.

Bilbilis, como otras tantas ciudades provincianas, es un centro comarcal indiscutible de la vida política, administrativa, económica y social desde que adquiere ese carácter en época de Augusto. Es la meca social y cultural, un lugar adecuado para desarrollar determinadas actividades que estaban vedadas por su propia configuración a los núcleos indígenas no urbanizados. Estas ciudades progresaran con rapidez destacando del resto.

LA URBANIZACIÓN DE LA CIUDAD: EL FORO

El Municipium Augusta Bilbilis tal vez sea una de las ciudades más representativas de la zona. Nacida como heredera de una ciudad indígena Bilbilis era capital de los lusones aunque la escasez de restos de la ciudad anterior bajo el suelo del mvnicipivm augusteo ha hecho dudar de la continuación de emplazamiento o pensar en una transdvctio por el momento difícilmente demostrable.

La ciudad como consecuencia de su nueva condición acomete una gran obra de modificación estructural que va a convertir aquel núcleo provinciano en un fiel exponente de las nuevas ideas que trae la administración romana. Se planifica de una sola vez la construcción de un gran centro monumental compuesto por forvm con plaza, templo dominándola y dos pórticos. Uno de los lados del pórtico se convierte en basílica. En el opuesto un gran basamento al final del pórtico puede suponer la existencia de una curia. La comunicación de la plaza con el templo, seguramente exástilo, se realiza mediante una monumental escalera que salva el pórtico inferior sobre la misma plaza.

Como elementos complementarios basas de estatuas, seguramente de la familia imperial por los retratos, inscripciones; una de culto imperial conmemorativa de la construcción del foro y su posible finalización en época de Tiberio, financiado, al menos parcialmente, por LAEMILIVS , así como otros elementos. El hallazgo de cospeles sin acuñar induce a localizar la ceca en el mismo foro en uno de sus laterales. No conviene olvidar que la ciudad acuña una importante cantidad de monedas en los reinados de Augusto, Tiberio y Caligula que sirve para promocionar su condición municipal al mismo tiempo que para abastecer el circuito económico creado con la eclosión ciudadana y para subvenir a las necesidades económicas de la zona.

El foro bilbilitano se edifica arrasando una zona de viviendas de época cesariana tal vez otros monumentos anteriores de las que se hallaron restos de estructuras, materiales varios y restos pictóricos. Este centro neurálgico ciudadano debió ser al mismo tiempo elemento útil, para la concentración y reunión de ciudadanos, para recibir y dar noticias, para llevar a cambio sus transacciones comerciales y para estar al tanto de la vida política local. Su emplazamiento y monumentalidad sin embargo indican algo más. Bilbilis deseaba y sus ciudadanos con ella, alcanzar una promoción importante, darse a conocer a la comarca, ser vista por las gentes que transitaban por la vía Augusta Emerita. Para ello la planificación de su edificación fue cuidadosamente estudiada, los volúmenes, la implantación sobre el terreno, sus dimensiones y riqueza, la distribución de sus elementos. Todo ello proclama al unísono su filiación romana decidida, su reflejo de lo que hay mas allá, la capital del conventus , de la provincia y la propia Roma de la que se sienten verdaderamente participes con todas sus energías y con el apoyo de la economía de sus elites locales que apoyaron la empresa con decisión.

Los más costosos mármoles se adquirieren para su decoración, las estatuas ornamentan sus pórticos y plaza y la monumentalidad surge por doquier. La actividad política y económica rivaliza con la actividad social de unos lugareños y unos inmigrantes itálicos que han sabido hacer de aquel pequeño municipio un emporio de vida a la romana y de una riqueza que será efímera aunque entonces no sean conscientes de ello.

LOS ESPECTÁCULOS: EL TEATRO

El teatro bilbilitano, de grandes proporciones, edificado en dos fases, tiene una alta escena de tres valvae , en dos pisos. Su posición aprovechando una vaguada permite apoyar directamente su graderío en el terreno natural lo que facilita su construcción. Solamente la summa cavea tiene un pasillo anular inferior con accesos directos al graderío.

La existencia de un sacellum , pequeño templo in antis en la parte superior de la summa cavea , le confiere un valor añadido importante. Esta edificación sigue el modelo del teatro de Pompeyo en Roma. La aparición de restos de escultura permite pensar en un repertorio icnográfico vinculado a la familia del emperador.

El teatro forma un todo único con el foro al que esta vinculado por una serie de pórticos y pasillos de comunicación. Se hace evidente que el arquitecto diseño el conjunto de forma unitaria pensando en dotar a la ciudad de un gran complejo central que presidiera todas las actividades ciudadanas. Por otra parte el teatro bilbilitano hay que concebirlo como un edificio de espectáculos con carácter comarcal, ya que su capacidad excede con mucho las necesidades de la pequeña ciudad. Sin duda serian abundantes los habitantes de la comarca que se concitarían en bilbilis con motivo de fiestas y representaciones teatrales o de otro tipo que se celebrasen en tan singular monumento.

LAS TERMAS

Las termas bilbilitanas son otro de los elementos de atracción para el visitante. En la actualidad cubiertas de las inclemencias del tiempo por una cubierta de estructura metálica y techo de plástico transparente, se presentan con toda rotundidad en la parte media alta de la ciudad. Asentadas en una ladera y rodeadas por varias cisternas que las abastecían de agua, junto con los canales de desagüe, las vulgares cloacas, conque estaban dotadas, conservan la totalidad de sus estancias principales.

Este conjunto, también de época imperial temprana, tuvo al menos tres fases de utilización. Ello origino que las estancias se ampliasen en espacio y que se debiera modificar el recorrido y parte de las instalaciones de calefacción y agua caliente. Estaban decoradas con conjuntos pictóricos de gran calidad, realizados, como sabemos, por un equipo de pictores itálicos que recorrieron varios lugares del Valle del Ebro, Bilbilis, Arcóbriga , etc. Para luego pasar a la meseta, dejando huella de su paso en conjuntos excelentes, de los que destaca el de los Bilbilis tanto por la variedad de sus composiciones como por los materiales empleados, azules y rojos considerados de calidad excepcional y muy caros.

Las salas de estas termas con sus abastecimiento de agua y calefacción, sus lugares para dejar la ropa y las pertenencias personales, las piscinas de agua caliente y fría, una schola labrum junto al caldarium , letrinas y otras dependencias, nos dejan traslucir las comodidades con que los provinciales supieron dotar de inmediato a sus localidades, así como la capacidad económica para llevar a cabo el esfuerzo.

VIVIENDAS DE POBRES Y DE RICOS.

Las viviendas bilbilitanas se encaramaban en un escenario natural sin parangón. Las dificultades con que indudablemente se encontraron loa bilbilitanos se resolvieron con la pragmática eficacia de la ingeniería y la arquitectura romana. La comunicación entre ellas era mediante calles empinadas, rampas o escaleras en los puntos necesarios. Todo ello da una planificación pintoresca y de cierto abigarramiento que contrasta con las ciudades reticulares clásicas, no obstante no nos engañemos, estamos ante una ciudad a la romana, con sus espacios hábilmente distribuidos, con sus servicios, abastecimiento de aguas, cloacas, murallas, plazas, fuentes, edificios públicos y privados. Una gran urbe en pequeño para servir de espejo a unos ciudadanos que desean fervientemente ser romanos.

Las viviendas son de una topología variada. Las hay clásicas siguiendo la tradición de la casa helenística con patio y las hay más simples, como consecuencia de su adaptación al terreno. No son infrecuentes las viviendas escalonadas, aprovechando los desniveles de terrazas contiguas, así como las viviendas con huertos en las que se cultivarían parte de las hortalizas y frutas necesarias para el consumo propio y una reducida comercialización.

Las dependencias artesanales se situaban en las cercanías del foro, a espaldas de este, habiéndose documentado la producción de algunos elementos como piezas metálicas, vidrios, textiles, etc. Junto con otros productos que citan las fuentes y que tendrían su punto de producción o comercialización en la propia ciudad. En las inmediaciones las explotaciones agrícolas a las orillas del Jalón y Ribota, renombrados por los clásicos y excepcionalmente por su ciudadano de excepción Marcial, cuyos últimos años paso en la tranquilidad de aquella vega fértil y abundante de su ciudad.

MURALLAS QUE NO TIENEN QUE DEFENDER.

El panorama ciudadano, con sus espacios, sus viviendas y monumentos, se completaba con la visión desde el exterior de lo imponente de sus murallas. Fortificaciones construidas mas para delimitar que para proteger en tiempos de paz, pero que a todas luces muestran la capacidad creadora de una comunidad viva y rica como la bilbilitana. Su construcción se adapta cuidadosamente al terreno, con trazado quebrado, con baluartes y torres de apoyo, vigilancia y defensa, con tres puertas de las que dos eran para carruajes y una peatonal y tal vez alguna no necesitaba sus murallas pero la tradición y el prestigio imponían lo contrario.

Seria digna de ver desde el acceso viario aquella imponente masa presidida por la fortificación perimetral, dentro de la que se apreciaban claramente los conjuntos públicos, que junto a su magnitud habían sido erigidos en los lugares preeminentes para que pudieran servir de ejemplo a los visitantes y de orgullo a sus habitantes, que con ello se convertían en excelentes propagandistas de Roma.

Con la ciudad se pretende y se consigue un aspecto escenografico en lo monumental que asombre a la región de Celtiberia en que se encuentra. Sus excelentes comunicaciones, en la vía 34, el hecho de la acuñación de moneda municipal hasta el reinado de Caligula así como la intensa actividad comercial la convierten en un claro exponente de la política.

EL DESARROLLO Y EL OCASO.

La ciudad tiene un momento de esplendor en todo el siglo I d.C. y poco a poco pero con rapidez en el siglo II d. C. Decaerá espectacularmente. Sin duda ha sido el esfuerzo económico inicial, al que no ha ido parejo el desarrollo económico de la comarca. La realidad es que en el siglo III d.C. Bilbilis es una ciudad semidesierta y sus habitantes debido emigrar en parte, unos se trasladan a las villas de la comarca, poco conocidas todavía, otros lo harán a la capital del conventus Caesaraugusta que empezara ya a ser polo indiscutible de atracción de población del Valle Medio del Ebro.

El costo de su transformación a fines del siglo I a. C. y primera mitad del siglo I d. C. es una de las preguntas clave. Su financiación tal vez en parte a cargo de la administración pero sobre todo estuvo fomentada en los propios recursos. Interviene el fenómeno del evergetismo de manera muy notoria y se inclina a los poderosos locales a que contribuyan al desarrollo y mejora de sus ciudades a cambio de prestigio social, cargos en la misma y naturalmente beneficios económicos.

Texto: Manuel Martín-Bueno.


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